Carrera y pedalada, metáfora de empresa

Los hay que entran en el vestuario, se cambian y aprovechan la hora del almuerzo para correr. Otros se reúnen para organizar el plan de entrenamiento que les capacitará para el desafío de la mítica carrera “Nove Colli” en un fascinante recorrido por los Apeninos de Romagna. A las doce y media, la entrada principal de Tozzi Green es como una encrucijada, un entramado de culturas y personas con historias entretejidas. No son muchos los vehículos que atraviesan la barrera de entrada. Oficinas pobladas por empleados que cada día vienen de toda la Región. Y por los profesionales que se reúnen en Mezzano para la puesta al día de los proyectos en curso de realización en Italia y en el mundo. El movimiento que se observa desde la entrada de via Brigata Ebraica no es frenético; es más bien un constante y dinámico ir y venir de personas e ideas. Veteranos y noveles, nuevas generaciones y personal de cabello ya cano, en continua interacción de saberes y disciplinas. El dinamismo de los pasos en el interior de las instalaciones lleva al pequeño restaurante para cuarenta personas en la planta baja. Allí se reúnen los que no han salido a hacer deporte. Compartir la mesa, por lo demás, es un factor natural de convivencia. A través del arte de la buena cocina se consolidan sinergias, diálogos, amistades. Y al acercarse puede ocurrir que el oído capte debates técnicos, conversaciones de tiempo libre, risas. Tras el café, que no puede faltar, los pasillos cobran vida de nuevo y las oficinas vuelven a asumir el impacto de la presencia humana. Una encrucijada de personalidades tejiendo de nuevo la trama de la escena. En proximidad de las salas de reuniones, el oído capta conference call con colaboradores que están trabajando a siete husos horarios de Mezzano… o a quince kilómetros de distancia. Si partiéramos de la heterogénea diversidad de los focos de interés, de los temas tratados cada día en Mezzano, no sería en absoluto fácil discernir cuál es el core business de la empresa. Con una buena traducción poética, se podría afirmar que Tozzi Green es una sociedad que ha decidido afrontar la complejidad del desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente y la innovación tecnológica, trabajando en el marco de una idea unitaria en la que las fuerzas naturales del viento, el sol, el agua y la tierra, representan la joya de la corona donde concentrar inversiones e ingenio. Energías renovables, agricultura e investigación que, como piezas de un mosaico, van rediseñando el futuro del mundo. Pero ni siquiera esta edulcorada paráfrasis es suficiente para expresar el contenido y el sentido de una Sociedad que comenzó su aventura empresarial a mediados del siglo pasado y que ahora está surcando los mares del desarrollo internacional, pasando de la empresa agro-energética en Madagascar, al compromiso con la electrificación rural en Perú. Una empresa que lleva a hombres y mujeres a distintas regiones en todo el mundo, sin olvidar las muchas actividades que nunca han abandonado sus raíces originales, desde la producción de aerogeneradores de pequeño tamaño fabricados por entero en Italia, hasta el diseño, producción y venta de tableros eléctricos en el establecimiento de Foggia. No es un movimiento frenético y convulso el que caracteriza a la Sociedad de Mezzano, sino un movimiento industrioso capaz de interceptar los cambios y mutaciones del mundo globalizado. Un paso rítmico, rápido, armonioso, como el correr de los runner que aprovechan la pausa del almuerzo para salir. Una simbiosis cuya dinámica nos recuerda la pedalada del ciclista, un gesto de colaboración entre el humano y el vehículo mecánico que da vida a una de las más eficientes y productivas expresiones humanas. 

Fabio Cavallari
narrador